Polos opuestos, amistades peligrosas, envidias acumuladas y como todo lo que lleva burbujas, explotó cual champán.
Se derramaron las lágrimas, corrieron las mentiras con alcohol y caímos en lo que hoy se llama olvido. Ya no eramos una, sino dos.
Ahora es cuando os cuento el final. Un final que habla de odio en palabras nunca dichas, en suspiros rotos y en caras giradas al chocar por la calle. Ahora es cuando aquella que un dia fue amiga ahora viste el antonimo de esa palabra de la que un dia fue dueña con un mejor delante. Ahora es antes y los punto y final quedaron grabados.